Por Santiago Leiro.

-¿Cómo anda “El Sur también es chiste”?

-Por suerte muy bien. Llegamos a un año de shows y tener la oportunidad de arrancar la segunda temporada en el teatro Municipal de Lomas de Zamora está muy bueno, porque es fruto de un laburo hormiga que consistió en abrir los distintos lugares y teatritos que andan escondidos por la zona Sur. En septiembre tenemos shows en San Vicente, Burzaco, Longchamps, Glew, Banfield, Lomas…

-¿Todo esos shows son producciones tuyas?

-Algunos sí, otros son de alumnos que hicieron el taller conmigo en zona Sur y se lanzaron a hacer su propia movida. Uno se encarga de la zona de Temperley, otro de Burzaco y así en cada lugar.

-¡Se reparten las zonas como los punteros políticos! Son como las manzaneras del stand up y vos venís a ser como el Duhalde…

-Ja ja, si. Cuando volví de Barcelona y anclé en zona Sur, vi que todo este terreno estaba virgen y mi idea fue hacer conocido el género. Por eso empecé por dar talleres. Por supuesto, la exposición del stand up a nivel nacional me sirvió mucho. Yo vivo acá y eso me permite acercarme a uno u otro luga, y a partir de ahí concientizar al barrio acerca de este género.

-¿Y “El Sur también existe” es el show donde vos actuás?

-Es un show rotativo donde yo presento. Por lo general van comediantes invitados y alumnos que salen de los talleres.

-Un día para actuar en zona Sur va a haber que hablar con vos antes. ¿Vivís de esto?

-Si. Es un objetivo que yo me puse. Por un lado, tengo las clases: los lunes en Florencio Varela, los martes en Burzaco, los jueves en Capital, los sábados me voy a hasta General Rodríguez; después están los shows y los eventos privados, que por suerte hay bastantes, y me permiten vivir de esto.

Para mí que cada show que abre en zona Sur te paga un 20%.

-No, no. Lo desmiento terminantemente. Además, por lo general los shows no dejan plata. A veces son a la gorra, a veces tenés que dejarle un porcentaje a la sala. Yo trato de llevar 4 ó 5 comediantes, lo que busco es empezar a foguear la zona. Lo que deja plata es hacer eventos.

-El Sur también es chiste es una idea con la que venís hace varios años, ¿verdad?

-Arrancó como un programa de radio que hicimos con Héc Villegas, en Radio Quásar. La genialidad del nombre es de Héc y se lo pedí prestado para transformarlo en un rotativo de stand up. Al empezar a abrir zonas quise unificar con un solo nombre de show.

-¿Y Héc no cobra un peso de esto?

-Héc cedió los derechos, muy amablemente.

-Es un gran nombre. ¿Vos sos periodista?

-No me recibí. Estudié en TEA, pero no terminé la carrera porque justo me quedé sin laburo, y después la vida me llevó para otro lado.

-Te llevó a España.¿Cómo llegaste a España? ¿Cómo te fue?

-Me puse de novio con una chica de allá, el amor fue más fuerte y me fui. Acá tenía una laburo normal, de oficina, con horarios, y los domingos hacía stand up. Y cuando fui para allá me propuse vivir del stand up, pero me costó un montón. Se me hizo muy difícil. Me fui con 15 minutos de material, de los cuales la mitad no me servía y de la otra mitad solo 3 minutos eran buenos. Entonces tuve que empezar de cero, me puse a estudiar. Allá para poder ganar dinero necesitás  una hora de material y tenés que ser bueno. Traté de armarme quintitas, un poco como lo que estoy haciendo acá. Armé un rotativo que se llamó “Galería de cómicos” y un grupo al estilo Stand up Comedy Band, y la fui remando. Después me separé de aquella chica, estuve un año solo, empecé a extrañar y me volví.  Fueron 3 años en total.

-¿Extrañás ser parte de un grupo? La Comedy era un grupo polenta.

-Cuando volví intenté reinsertarme, pero fue raro. Venía de trabajar solo, en Barcelona, y con la  idea de dar clases. Fue una especie de desencuentro. Si bien estaba todo bien con los chicos, decidí abrirme; ellos estaban con otra energía y encima yo traía todo mi vocabulario español. No extraño porque en “El Sur…” actúan comediantes conocidos, así que no laburo solo. Somos más o menos siempre los mismos.

-¿Y seguís teniendo resabios del español en tu vocabulario?

-Si. El otro día dije “maleta” en lugar de “valija”. Y todavía digo “¡ostias!” cuando se golpea una puerta, por ejemplo.

-Está el que viaja un mes y vuelve con acento español; un caradura.

-Vos te vas 15 días a Córdoba y volvés hablando cordobés. Al principio, a mis amigos españoles y a mi chica los gastaba y a la semana me sentía más gallego que Messi.

-En 2013 hiciste una gira por la Patagonia. ¿Cómo te fue?

-Después de una temporada en Mar del Plata en la que me fue horrible me fui a Chubut, donde tengo familia. Así que pude, desde ahí, programar varias fechas. En la Casa de Cultura de Trelew me hicieron sentir un Rolling Stone: prensa, radio, me sentí bárbaro. Actué en Playa Unión en Rawson y en Comodoro Rivadavia, en un lugar muy lindo. Fue una muy buena experiencia. Mi idea es poder salir también al Interior.

-¿Seguís en la radio?

-Ahora no. El año pasado estuve haciendo humor en Radio Continental, en el programa “Galería 590”. Estoy con muchas ganas de volver a hacer algo así.

-¿Qué es lo más loco que te pasó en un escenario?

-Una vez me contrataron para un show en un bar. Cuando debía dar comienzo el show había un tipo sentado y dos camareras. Y la dueña me dice: “Bueno, cuando quieras podés empezar”. Llegó un amigo más, y con la dueña y las camareras como público arranqué. Hice un show de 40 minutos.

10.9.2014
 

Author: Santiago Leiro

Periodista, diseñador, ilustrador, músico y standapero, una palabra que odia. Dirige su propio estudio de comunicación, Dospordos. Le gusta escribir entrevistas, tomar tecitos y se declara el último fan de Eurythmics en el Cono Sur.

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