Por Santiago Leiro.

-¿Cómo vas llevando esa vida de comediante?

-Muy bien. Me gusta porque puedo expresar las cosas que se me ocurren y tiene mucha adrenalina. La paso muy bien. Tiene esa cosa de que nunca sabés cómo te va a ir. Habitualmente me va bien, pero todas las funciones son distintas. Y eso es lo que lo pone interesante. Uno tiene material que sabe que funciona, pero si vas a probar cosas tenés el nerviosismo de no saber cómo va a responder la gente.

-¿Ya estás haciendo tu unipersonal?

-Si. Hice unas fechas en Santa Fe, estuvo muy bueno, y a veces acá, en Capital, en el espacio de Snorkel.

-¿Cuál es tu rol dentro de Snorkel?

-No tengo un rol claro. Con Alejandra Bavera y Pablo Molinari –te los menciono para que los pongas en la nota- nos vamos intercambiando los roles, de presentador, al medio o al cierre.

-¿Qué tipo de comediante sos? ¿Tenés alguna manera de definirte?

-No. Sé que hay muchos estilos, pero no sé muy bien a cuál correspondería el mío. A veces digo cosas con las que ni siquiera estoy de acuerdo, pero me parecen graciosas.

-Bueno, tal vez sos muy joven para saberlo.

-No, tampoco soy tan joven.

-Es un mito de lo tu juventud. ¿Es un mito también lo de que sos locutor?

-¡No, eso es verdad! Soy locutor, pero nunca laburé de locutor.

-¿Cómo te ganás la vida?

-Laburo en una empresa familiar y hago stand up.

-No querés decir que es una librería.

-No, es más complejo que eso. Somos proveedores de empresas. Si digo librería la gente va a pensar que vendo libros.

-Juro que creía que vendías libros.

-No, está más orientado a “suplir todas las necesidades de la empresa”.

-¿Para eso tenés tu moto?

-No, mi moto es parte del disfrute. Me gusta mucho manejar la moto.

Yo pensé que eras librero y quería unir a fuerza de lo que fuere tu condición de librero con ese look Hugh Grant para hacer un paralelo con Nothing Hill.

-No, no, por favor. Nada que ver.

-Contame algo gracioso que haya pasado en un show tuyo.

-Una vez había una persona que se reía con una risa indescriptible. Me tenté, me moría de risa y no podía continuar. La gente moría, y tuve que decirle: “flaco, pará de reírte porque no puedo seguir”. Hacía un sonido gutural muy extraño. Seguramente hay algún animal que hace ese sonido a la hora de cortejar porque era muy raro.

-¿Hay algo de vos que deberíamos saber? ¿Hay algo más detrás de esa cara bonita?

-Soy muy malo reconociendo caras. Por ahí estoy con una persona y la veo a la semana y no la reconozco. Si estás leyendo esta nota y me ves, saludame, porque no es que no quiera saludarte, sino que soy muy malo para reconocer gente con la que estuve.

12.6.2014
 

Author: Santiago Leiro

Periodista, diseñador, ilustrador, músico y standapero, una palabra que odia. Dirige su propio estudio de comunicación, Dospordos. Le gusta escribir entrevistas, tomar tecitos y se declara el último fan de Eurythmics en el Cono Sur.

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