Por Santiago Leiro.

-Finalmente te subiste al escenario. ¿Cómo te sentís?

-Rara, muy rara. Porque yo llevo 18 años haciendo humor detrás de bambalinas. Para mí poner el cuerpo es muy raro. Me sigo incomodando, asustando y, por momentos, me pregunto si está bien. Hace 13 meses que me subo al escenario, fueron 64 funciones. Las cuento porque soy muy neurótica.

-Fue una decisión que te costó mucho.

-Si. Primero, porque no me interesaba. Todos los que hacen stand up me decían: “¡Vos tenés que hacer stand up!”. Todos muy generosos, me ofrecían el espacio. Y bueno, “ya que todos insisten, les voy a hacer caso”, pensé. “Tal vez ellos ven algo que yo no veo”.

-¿Y cómo anda “Ella tiene la última palabra”?

-Va bastante bien. Somos nuevos, así que la estamos remando. Casi siempre cierra una mujer. En general, alguien con más peso, que la tiene clara, gente que admiramos.

De repente suena el teléfono y la entrevista se interrumpe. Es la vestuarista de “Sin Codificar”, donde Flora participa haciendo un personaje en un sketch.

-Si, soy una estrella de Telefe. Please, ¡no se te ocurra poner que dije que soy una estrella de Telefe! ¡Es un chiste! Fui guionista de Pachu y Pablo años atrás, y el productor me llamó y me propuso si quería hacer un personaje, una parodia de esas panelistas de los programas de chismes. Yo le dije: “¡pero no soy actriz, cómo se te ocurre!”. Y él me dijo: “nos gusta lo que ponés en el Twitter, esa cosa descarnada, ácida. No tenés problema en meterte con nadie y queremos que hagas lo mismo en el programa”.  Y acepté. Me divierto mucho, la paso súper bien.

-¿Cómo fue la experiencia de monologar en Comedy Central?

-Aterradora. Porque yo llevaba nada más que 9 meses haciendo stand up y eso es muy poco tiempo. Todavía no estaba preparada, no tenía ningún tipo de solvencia escénica. Me pareció apresurado y no lo quería hacer. De hecho, llamé para no hacerlo y me convencieron mis colegas de show. Todos me dijeron: “aprovéchalo”. Yo decía: “¡no estoy preparada! ¡Cómo voy a estar en Comedy Central! ¡Todos llevan años en esto, yo solamente unos meses! Félix Buenaventura me dijo: “es un capricho de la industria, pero aprovechalo”. Estoy conforme. Creo que salió dignamente, no me trabé, no me equivoqué, lo dije sin titubeos. No me moví… yo tengo un problemita, como que me balanceo. Traté de hacerlo lo más digno posible para que al loco que se le ocurrió que yo podría estar ahí no diga “me equivoqué”. Y creo que ese objetivo lo cumplí. Ahora, si me preguntás, me impresiona verlo, me siento mal, no me gusta.

-Tenés 16.629 seguidores en Twitter. ¿Fue algo que te propusiste o simplemente ocurrió?

-Mitad y mitad. Hace 4 años trabajaba en Canal 13 y una chica que tiene una cuenta que se llama “Las pornógrafas” me dijo: “vos en Facebook la rompés. Decís algo y tenés 300 “me gusta” de golpe. Vos tenés que aprovechar tu impacto en redes para hacer plata. Abrite una cuenta de Twitter”. Al principio me resistí, pero ella me obligó. La abrimos juntas y me dijo: “vas a ver que vos vas a hacer plata con esto. Empezá a poner tus chistes acá”. Y me empezó a crecer el número de seguidores de golpe. En un año ya tenía mucha gente. Después la empecé a usar porque me di cuenta de que me generaba trabajo. Incluso en la tele porque la gente que me seguía en Twitter me quería para que le escribiera los programas. Twitter me sacó de la invisibilidad porque yo era una guionista conocida, pero de repente me llamaron de Radio Pop y terminé co-conduciendo con Andrea Campbell y Darío Barassi. Yo nunca había hecho radio. El Twitter me generó trabajos impensados. Hace poco escribí/colaboré en el guión de una película cómica para España -que se estrena muy pronto- porque el productor y director me sigue en Twitter. Terminé trabajando en Madrid. Twitter me generó cosas muy locas.

-Contanos alguno de tus hits como twittera.

-Derroqué una campaña del jabón Ariel en Latinoamérica. Viste que en México y Colombia son mucho más machistas que acá, muy misóginos. Acá estamos más europeizados. Ariel salió con una campaña que me molestó mucho, con una cosa de que la mujer tenía que lavar y el hombre llevarle la ropa sucia. La critiqué y en España, levantaron lo que yo decía. Terminó saliendo en los diarios y tuvieron que bajar la campaña de Twitter porque los empezó a atacar todo el mundo. Tuvo una repercusión tremenda. En España tengo muchos seguidores. No era la idea armar ese quilombo, lo escribí a las 4 de la mañana.

-¿Cuándo ocurren eventos puntuales te frotás las manos para twittear?

-Cuando hay algún tipo de ceremonia siempre es divertido porque está todo el mundo twitteando. Ahí tenés a todo el mundo pendiente. Si le ponés el hashtag del acontecimiento, sabés que te van a leer. Eso me divierte bastante. Lo más loco es que yo no tengo tele, así que escribo en base a tweets ajenos. Twitteo en los almuerzos de Mirtha y jamás los miré. Hago mucho como que lo estoy viendo y no lo veo.

-¿En qué andás ahora?

-Estoy escribiendo monólogos para standuperos famosos que hacen eventos. Les escribo el guión y después les hago cucaracha durante el evento. En septiembre explotan los eventos.

-Como cultora del humor negro, ¿qué le decís a la gente que se ofende con tu humor?

-Me gusta que se ofendan porque la naturaleza del humor negro es esa: que se reían 2 y que se enojen 8. Yo busco hacer un chiste que genere comicidad, pero que a la vez ofenda. A ver cuántos se ofenden y cuántos se ríen. El humor negro tiene esa cosa agridulce. Pero ojo, no me gusta el chiste tonto con humor negro. Alguien tiene que decir: “¡ay, qué tema tocó, pero qué buen chiste, qué hija de puta!”. Si es mediocre, no funciona. El humor negro tiene que tener genialidad, a diferencia del humor blanco. Es para que digas: “ay, me molesta”, pero que la risa le gane a la moral. Porque lo que tenés con eso es una lucha. Una vez Malena Pichot tiró un tweet que me gustó mucho: como que si la risa le ganaba a tu pensamiento ético estaba bien hecho el chiste. La moral por un lado y la risa por el otro. Es ver quién le gana a quién y es muy sutil. A mí, en general me gana la risa. No me ofende el humor negro. Pero un chiste 5 puntos no funciona en el humor negro. Tiene que estar 10 puntos, sino no lo hago.

24.9.2014
 

Author: Santiago Leiro

Periodista, diseñador, ilustrador, músico y standapero, una palabra que odia. Dirige su propio estudio de comunicación, Dospordos. Le gusta escribir entrevistas, tomar tecitos y se declara el último fan de Eurythmics en el Cono Sur.

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