Por Santiago Leiro.

-¿En qué momento de tu carrera de comediante te encontrás?

-¿Tengo una carrera de comediante? ¡Ja, ja! Me acabo de enterar. Estoy en un momento de mucha tranquilidad. Yo empecé en 2009 dedicándome más a producir que a actuar y me limé el cerebro, me cansé. Así que ahora me dedico únicamente a actuar. Me quedé con la parte que más me divierte: subirme arriba del escenario a hacer el ridículo.

-¿Eso significa que “Stand up a la carta” ya fue?

-Es un hermoso recuerdo del pasado. Fue un proyecto muy lindo que salió inusualmente bien y del cual nos bajamos en la cresta de la ola porque no queríamos llevarnos el recuerdo agrio que nos quedó de otros proyectos que se fueron desgastando. Nos retiramos campeones.

-¿De qué va tu nuevo material?

-El año pasado mi chica me regaló un ukelele y empecé a mezclar stand up con música, a explorar en el terreno de la música cómica. En realidad, el ukelele es un instrumento gracioso en sí mismo. Imaginate esa guitarrita minúscula arriba de mi busarda; ya la foto es graciosa. Pero además es hiperportátil: lo metés en la mochila y lo llevás a cualquier lado.

¿Y vos, como músico, qué instrumento tocás? ¿Qué género?

La palabra músico es un poco exagerada. Soy apenas un golpeador de instrumentos. He sido particularmente cruel con la guitarra, el bajo, el piano, la batería y, últimamente, el ukelele.
Y soy un degenerado, no tengo género. En una época la consigna era “todo menos cumbia”. Hoy, si pinta, toco una cumbia. Tengo casi 40 años, ya nada me importa. Soy un rocker de vieja escuela ablandado por los años. Tuve banda de heavy, de rockabilly y de pop, porque con el tiempo uno se va poniendo más gordo y más burgués. Mi banda de heavy, por ejemplo, sufrió un tremendo proceso de bonjovización. Arrancamnos para Hermética y terminamos como Poison.

-¿Cómo te fue en tu debut en Ciudad Emergente? ¿No te sentiste un señor?

-Si, soy un señor mayor. Pero lo disfruté mucho. Nunca había actuado ante tanto público. Y lo mejor de la experiencia fue justamente el público porque resultó supergeneroso, muy predispuesto a reírse y aplaudir cualquier huevada, que se bancó un show de una hora y media parado y apretado como si fuera un concierto de rock, y se rió con las misma polenta del primero al último comediante. Yo tenía que salir anteúltimo y con Diego Sacco, que era el último, nos preguntábamos en qué estado llegaría el público para cuando saliéramos nosotros. Y estuvo “pum para arriba” y todos los corners fueron gol. Material que está 6 o 7 puntitos garpó como 9.

¿Cómo te ganás la vida?

Soy periodista. Trabajo como editor en la revista Noticias y además escribo libros.

¿Cuántos libros publicaste? ¿De qué se tratan?

Tengo dos libros publicados y uno que sale en 15 días. Mi primer libro es una novela, en tono de comedia, que se llama “Hablalo con mi abogado”, del 2009, que nació como un blog en la época en que la gente iba a buscar ficción a los blogs. Lo publicó Editorial Sudamericana y fue lo que me llevó a hacer stand up. Empecé escribiendo una especie de sitcom para formato blog, que terminó en un libro, que terminó arriba de un escenario. El segundo libro es del 2011, se llama “Pocas pulgas” y es una colección de cuentos, siempre en el registro de la comedia, de la sátira. Es una tomada de pelo a los géneros literarios que marcaron mi adolescencia. Y mi próximo libro es una incursión en la literatura fantástica, el primero de una trilogía que se llama “Hijos de la oscuridad”.

¿Tus colegas escritores y periodistas no te pierden cierto respeto cuando les decís que hacés stand up? ¿Está bien visto hacer stand up en ese mundo intelectual?

Hay una falsa apreciación de intelectualidad. No somos intelectuales. De hecho, los escritores que se creen intelectuales no venden libros. Son poetas de cafetín. Yo no soy un intelectual. Ni siquiera soy un escritor. Yo lo que hago es entretenimiento, es una cosa que aprendí con el primer libro. Aprendí que la literatura también es una forma de entretenimiento. No todos tenemos que aspirar a Borges, a Cortázar y a ganar un premio Nobel. A mí me interesa que se divierta el tipo que está del otro lado de la página. Yo soy un entretenedor.

¿Qué fue lo más loco que te pasó arriba de un escenario?

Una vuelta me comí la picada del público.

Eso me lleva a mi pregunta final: yo creo que eso tiene que ver con que estás muy bien estimulado gastronómicamente en tu casa. ¿Tu mujer –Romina Guaraz- sigue haciendo esas galletitas increíbles que regalaban en “Stand up a la carta”?

-Por supuesto. ¿Por qué te creés que sigo pesando una tonelada? Porque mi mujer sigue cocinando como los dioses. No recuerdo cuáles probaste, pero parte del chiste era que en cada función había una galletita diferente. Hay trillones de recetas.

2.7.2014
 

Author: Santiago Leiro

Periodista, diseñador, ilustrador, músico y standapero, una palabra que odia. Dirige su propio estudio de comunicación, Dospordos. Le gusta escribir entrevistas, tomar tecitos y se declara el último fan de Eurythmics en el Cono Sur.

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