La última nota sobre stand up del año fue para Roberto Moldavsky, en una entrevista de Hernán Firpo para Clarín, que quiero compartir con vos a continuación:

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Standapero “goy friendly”
por Hernán Firpo

“Yo me permití hacer un chiste sobre Cristo, ¿pero es posible que alguien no judío cuente chistes de judíos? Una mujer llora en el cementerio de Tablada: Jacobo!!! Porque te fuiste así??? No pagaste las expensas, ni el gas, no es forma de irse!!!!

Otra mujer que pasa a su lado le dice: Señora no quisiera interrumpir su duelo, pero ahí no dice Jacobo, dice David!!!!

La viuda contesta: Es que él no pone nada a su nombreeee!!!!

Contado por mí, y que contaba mi papá Jacobo, arranca carcajadas. Si alguien no judío lo hace ¿qué hacemos? Llaman al INADI, a la AMIA, a la DAIA. ¿Estamos en condiciones de permitir que por ejemplo Nito Artaza cuente este chiste?” Con más dudas que certezas, Roberto Moldavsky, el standapero “goy friendly”, se pregunta qué pasa con el humor en una sociedad lo suficientemente abierta como para aceptar un solo travesti en la televisión. Uno solo y haciendo de sí mismo en medio de tanto costumbrismo telepacato. Cualquier semejanza con lo del-amigo-judío no es pura coincidencia.

“¿Estamos los judíos preparados para que esto pase?”, sigue Roberto. “No lo sé pero me encantaría que pasara (…) Yo me propuse revitalizar el humor judío. Tratar de recuperarlo para hacerlo, ante todo, goy friendly. Les pido que no busquen goy en el Google, es sólo para mencionar a quien no es paisano. No busquen nada malo, simplemente soy un standapero goy friendly y en mis shows nunca renuncio a esta especificidad”.

Escenario: por la larga calle desierta de Once, cuando todos los negocios parecen cerrados, camina un hombre distinguido pero sediento, sudado (y aún así, distinguido). Camina y escribe con singular pericia. Lo perseguís por curiosidad, él con paso vivo y una Moleskine, vos a una distancia imprudente, hasta que choca con un plátano. ¿O es un tilo? La libreta cae, vos la agarrás. El averigua si la herida sana con la gotita.

Pudiendo ser un Mauro Viale, Roberto fue, es y será Moldavsky. Así se llama quien anda escribiendo el soliloquio que pronto será monólogo y ¿bisagra? de un género aquejado por el mal de la incorrección política; o sea, de la auténtica corrección. “¿Por qué hay tantos standaperos judíos en el mundo?”, escribe y se responde. “Como siempre, en el judaísmo hay muchas explicaciones para este tema. La corriente literaria dirá que somos el pueblo del libro y la palabra, y de tanto leer y hablar al final uno termina haciendo chistes. Los rabinos dicen que el humor es uno de los preceptos sagrados (o me lo dicen a mí para bajarme el precio cuando actúo en las sinagogas). La corriente del Once sostiene que es un negocio bárbaro, cero costo”.

¿Entonces el stand up será minimalista o amarrete? “El porcentaje de standaperos judíos, en Argentina y en el mundo, supera ampliamente lo imaginable. El judío hace humor como una forma de resistencia: paren de jodernos y no jodemos más. Sigan diciendo que Hitler era un fenómeno, que el Holocausto no existió y responderemos con cien mil chistes y con más culpa para la Humanidad”.

Menuda tarea tiene el amigo Roberto. En su manifiesto, el humorista parece dispuesto refundar el stand up. Harto de que algunas salitas de la calle Corrientes estén llenas de relatos sobre circuncisiones, ahora mismo – un jueves a las 16.07 –, Roberto llama a la Negra Vernaci: 15-4-… ¿Querrá que sea ella la heredera de los chistes de Norman Erlich? Se sabe: con la llegada de Garfunkel y Szpolski a la Rock&Pop, las bromas de la Negra sobre ellos no terminaron bien. Sin embargo, el standapero goy friendly, magnánimo como es, no rompe lanzas con cualquiera.

“Libero a la Vernaci, pero no a muchos más. El problema es que el humor judío nos pertenece. Como si en los libros de humor judío apareciera una leyenda: prohibido su uso para no judíos. Las cosas dependen de quien las dice, y entonces la Negra Vernaci puede contar chistes judíos, joder con el acento y seguir con esas fiestas moishes que hacía en la radio y estaban buenísimas… Igual, tendría que haber un trámite donde el que va a contar el chiste moishe llene un formulario. Una especie de moishómetro, donde podamos medir sus capacidades pro semitas: ¿Comiste alguna vez un knishe? ¿A quién preferís, a Adrián Suar o a Tinelli? Si la respuesta no es Suar, por favor justifique, jajaja. Nombrar cinco humoristas paisanos, nombrar cinco calles del Once (…) Quiero ser goy friendly incluso a riesgo de no saber si ríen porque les causa gracia o porque, según decía mi bobe, ¡en el fondo te odiaaannn! (…) Jorge Schussheim siempre me dice que lo bueno es que no necesitamos otros pueblos para reírnos: nos reímos de nosotros mismos. Es cierto, pero sólo lo hacemos nosotros y eso, en algún momento, deja de tener gracia… A propósito, ¿vos crees que podré volver al Monte Sinaí después de esto? Yo quiero que un goy pueda contar el chiste de la mujer en Tablada, y quiero poder decir que no matamos a Jesús porque no sabemos clavar un clavo en la pared, ¡¿cómo vamos clavar a un tipo?”.

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2.1.2014
 

Author: Stand Up Time!

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