Leemos dos notas en el diario La Capital, ambas de Carolina Taffoni, acerca de Roberto Pettinato y su show de stand up “¡Me quiero portar bien!”.

¿Qué opinás de Pettinato haciendo stand up?

Nota 1: http://www.lacapital.com.ar/escenario/Pettinato-presenta-en-Rosario-Me-quiero-portar-bien-20120825-5009.html

El particular universo de Roberto Pettinato ha pasado por la televisión y la radio, por revistas y libros, por discos y shows de música en vivo. Lo único que le faltaba era llegar al teatro. Y finalmente lo hizo. Después de haberlo soñado durante años, el multifacético conductor se despacha ahora con un espectáculo de stand up, “¡Me quiero portar bien!”, que se presentó anoche  en el teatro Broadway.

El nombre del show está inspirado en una frase del hijo menor de Pettinato, y tiene una cuota importante de improvisación y de interacción con el público. Con su discurso irónico y ácido, que ya se transformó en la impronta de su extensa carrera, el músico y escritor respondió vía e-mail las preguntas de Escenario. “Me cansé de envidiar a cuanto salame se subía a un escenario a hacer stand up”, disparó. También aseguró que jamás copió a los humoristas que admira y que lo suyo es “reflexión con humor y cinismo, y el cretinismo de la vida llevado al máximo”.

—¿Cuándo surge la idea de hacer un stand up?

—La idea la tengo… ¡Desde hace 35 años! Siempre lo quise hacer, pero nunca pensé que tenía tal capacidad de improvisación. La vez pasada no encontré los papeles e improvisé dos horas. Fue tan genial como si hubiese dicho algunos de mis escritos. Dio igual para la gente. Se cagaron de risa de la misma forma.

—¿El espectáculo está relacionado con el formato de tu programa de televisión?

—En el espectáculo no hablo de política, y muy poco del mundo del espectáculo. La idea no es llevar la realidad al escenario, sino justamente la irrealidad, lo que no está en ninguna parte. Puedo empezar hablando de los dedales y por qué murieron con nuestras abuelas.

—¿Cuáles son tus influencias a la hora de subirte a un escenario?

—La verdad es que mis influencias van de acuerdo a lo que veo en la ciudad a medida que voy llegando al teatro. La vez pasada comencé hablando de un perro que estaba en la puerta del teatro durmiendo, y empecé haciendo chistes sobre eso. En Uruguay había una tienda que se llamaba “Toto”, y otra que se llamaba “Tita”, o algo así, y jodí con si la gente de ahí sabía hablar o si eran todos así de infantiles (risas).

—¿Te considerás un comediante? ¿O sos un conductor de televisión que hace humor cuando quiere?

—Siempre fui un comediante, aunque la palabra se aplique más a Francella. En realidad yo soy un monologuista o un humorista, o mejor aún: soy un tipo que trata de reflexionar con humor, algo que es realmente difícil, porque lo importante en este tipo de shows es el contenido, aun si hacés reflexiones idiotas (risas).

—Algunos dicen que le copiás a Tato Bores, a Conan O’Brien o a Jon Stewart. ¿Eso te molesta?

—Yo jamás copio. No me interesa. Ahora, si “soy así”, es otra cosa. Además a esos tipos no se los puede copiar. O sos así o no sos. Por otro lado, tipos como Conan u otros de afuera… ¡Son mis héroes! Es como si tocara blues y me dijeras que muchos me comparan con B.B. King… Y sí… ¡Si los dos tocamos blues!

—¿Y cómo definirías tu estilo?

—Es reflexión con humor y cinismo, y el cretinismo de la vida llevado al máximo. Sólo reporto los hechos construidos por el hombre a lo largo de la historia, y por supuesto que me burlo de lo que nadie se burla. Como dije en un show: “Sé que soy el único al que le pasa esto”. Siempre demostrando que soy el único hijo de puta… Lo mejor es que, toda la gente que me va a ver, es decir, los que gustan de mí porque se identifican… ¡Son iguales a mí! La diferencia es que ellos se hacen los sotas.

—¿Qué te hace reír a vos?

—Francella y Suar. Me hacen reír tipos que son totalmente distintos a mí. A mí no me gustan los loquitos, me gustan los normales.

—¿Para qué sirve el humor, además de para tomarse las cosas más livianamente?

—El humor, al igual que la risa, curan…Y por otro lado son la obra social más barata que existe.

—¿Qué es lo más sorprendente que te pasó hasta ahora en el teatro?

—Un viejito de 90 años que hizo unos chistes fabulosos, especialmente cuando pedí que la gente dijera distintos nombres para la vagina, y él dijo “pochola”.

—¿Pensás que tu público pertenece a un estrato generacional? ¿Cuál es ese estrato?

—De 19 a 60 años. ¡Aunque una vez vino una de 13!

—¿Disfrutás más el stand up que estar en la tele o en la radio?

—Esto siempre ha sido mi vida… Y mi gran envidia. Me cansé de envidiar a cuanto salame se subía a un escenario a hacer stand up, cuando yo hace 30 años vi la película “Lenny” (sobre la vida del humorista Lenny Bruce) y me dije: “¡Yo quiero ser ese!”. Ahora me encuentro con que nadie vio esa película (risas).

—¿Alguna vez fuiste censurado?

—Jamás fui censurado. En la época de los militares sí había que cuidarse. Como éramos rockeros y periodistas, te podían hacer desaparecer sin estar en política. Odiaban el rock tanto como la política.

—Por las actividades que desarrollás parecés un hombre orquesta. ¿Es posible atender todos los frentes con la misma intensidad?

—Siempre hay que hacer las cosas con intensidad. De otra forma no llegás a la gente. Tenés que tener ganas, pero tampoco podés hacer cualquier cosa, porque se nota que estás meando fuera del tarro.

“Nunca me sentí condicionado”

El humor de Roberto Pettinato brilla todos los domingos a la noche por la pantalla de TN, en el programa “Que parezca un accidente”.

“No sé si es el programa que soñaba hacer. Digamos que es el programa que se puede hacer, porque no tengo dinero para tanta producción”, admitió el conductor. De todas maneras aclaró: “Tampoco creo que se necesite demasiado. El programa es un tipo diciendo lo que quisieras decir vos pero no te animás o no tenés la cámara”, afirmó.

El escritor y periodista aseguró que “en el cable, hoy por hoy, no hay nada de nada”, pero defendió el espacio del humor. “Los humoristas siempre van a estar, y harán sus propios programas para el cable o para Internet. Yo voy a hacer eso el año que viene. Y también escribiré mi comedia”, adelantó.

Pettinato dijo que nunca se sintió condicionado por estar en la pantalla de TN, un canal abiertamente crítico con el gobierno. “Los comentarios que hicieron sobre el programa resaltan que es sorprendente que sea un espacio tan libre y donde digo lo que quiero. Igual no me interesan para nada las peleas entre grupos y gobiernos y viceversa”, aclaró.

Nota 2: http://www.lacapital.com.ar/escenario/Pettinato-brillo-en-su-primer-stand-up-en-el-teatro-Broadway-20120828-0007.html

No es necesario rastrear cuándo nació el vínculo de Roberto Pettinato con el humor. Estuvo ahí desde siempre. Incluso en los ya lejanos años 70, Pettinato te podía hacer reír con los comentarios mordaces que hacía en sus críticas de rock para “El expreso imaginario”. Y después intercalaba bromas cuando presentaba videos en un viejo programa de ATC. Por eso no debería sorprendernos que el otrora conductor de “Duro de domar” —con toda la experiencia acumulada— llegue ahora tan afilado a su primer stand up, “¡Me quiero portar bien!”, que se presentó este fin de semana en el teatro Broadway.

Según contó el mismo Pettinato, “¡Me quiero portar bien!” (ya irónico desde el título) es un proyecto que se viene gestando desde hace unos 35 años. Y tal vez sea ese fuerte deseo archivado de hacer humor hecho y derecho —de cara al público y sin intermediarios— lo que hace que el stand up arranque risa tras risa sin descanso. Este es un Pettinato en estado puro, que induce a pensar que los demás (el músico, el periodista, el escritor, el conductor de TV y radio) no son más que brillantes disfraces.

Ahí, arriba del escenario, Pettinato se amplifica. Para él la risa es el último fin, y en el medio todo recurso es válido: la ironía, la burla, el cinismo y la grosería. Puede comenzar hablando del avión que lo trajo a Rosario y de las ridículas exigencias de las aerolíneas y terminar haciendo bromas sobre las escuelas para chicos superdotados. O burlarse de la discriminación y después rematar con la masacre en el estreno de Batman. Da lo mismo. Pettinato navega muy cómodo en un mar de digresiones, y después retoma el monólogo a su propio ritmo, sin pausa pero relajado, nunca forzando la máquina.

Sin el filtro de la televisión, Pettinato también se muestra totalmente zarpado y desfachatado. Y aprovecha sin limitaciones su mirada “desde adentro” del medio. Por eso brilla en su monólogo sobre las entregas de los Martín Fierro, que se pasea por las distintas miserias de la farándula. Ahí aparecen víctimas “elegidas” (desde Mirtha Legrand hasta Guido Kaczca) y personajes que son castigados “al azar” (como Sergio Lapegüe, Cristina de Kirchner o Mauricio Macri). Incluso se mete con temas espinosos como las enfermedades y la muerte, y aún así hace reír, más allá de cualquier prurito.

Pettinato es muy consciente de que el personaje es él. Y lo explota a piacere. Tiene claros referentes (desde Tato Bores hasta Conan O’Brien), pero su camino propio es más fuerte. Si bien interactúa con la gente, no está encima del público todo el tiempo, no abusa de este recurso. El feedback con los espectadores siempre fluye, y se apoya astutamente en la complicidad que genera la risa.

Aunque el espectáculo se sostiene bien durante dos horas, el primer segmento, el claramente más improvisado, se impone sobre el segmento del final, en el cual el guión se centró en una desopilante historia de los milagros bíblicos, interrumpida por explícitas referencias sexuales y certeras alusiones a las drogas. Aún así, cuando no brilla como en la improvisación, Pettinato consigue imprimir su sello con su histrionismo y su lenguaje gestual, que lo revela finalmente como un gran comediante, más allá de su calidad como monologuista.

Apareció el gato

Aunque no era necesario, porque el público estaba completamente absorbido por el monólogo de Pettinato, sobre el final del stand up apareció en pantalla el gato de Verdaguer, con algunos chistes que seguramente en la televisión fueron autocensurados. Como guinda del postre, el conductor también se dio el gusto de tocar el saxo.

28.8.2012
 

Author: Stand Up Time!

Stand Up Time! es un magazine online sobre stand-up comedy, en español. ¡Este que estás leyendo! Además, producimos shows en teatros, y stand up para eventos.

Comentarios

  1. FABIAN dice:

    No se…le tengo fe…tengo muchas ganas de verlo…espero verlo la semana proxima…..creo que va a ser bueno….el mejor como dijo alguno…?….mmmm

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