¿Cómo empezó tu relación con el humor?

Nada, no estaba planeado, soy cómico de rebote –algo que, considerando que hay tanta gente intentando ser graciosa por ahí sin éxito, me llena orgullo culpable -. Ahora entiendo a las rubias cuando se cruzan en el supermercado con el stand de tintes para el pelo.

Me licencié en Comunicación Audiovisual, me gustaba el cine y quería escribir largometrajes pero, ¿alguien puede empezar a vivir de eso, así, por las buenas? Al terminar la carrera pasé año y medio, dos, saliendo por la noche mientras buscaba un trabajo decente relacionado con mi formación, tan amplia como difusa: repartí tantos currículums que pensé en reseñar también experiencia como cartero.

Pasaron los meses y se me agotaron las direcciones donde acudir, así que modifiqué mi táctica: visitaría edificios altos y lujosos, suponiendo que dentro se alojaría alguna productora. Y así llegué a Paramount Comedy: subí y anuncié “quiero ser guionista” entonces me pararon los pies “guionistas no queremos, necesitamos cómicos”. Y para entonces ya llevaba algunos meses trabajando de camarero, así que no tuve otra opción.

199210_10150106916053861_5730590_nA los seis meses de empezar a probar el texto, en febrero de 2005 grabé mi primer monólogo. Una mierda, porque no había tenido apenas oportunidad de rodarme en el escenario, pero fue un primer paso… después llegaron un segundo y un tercero, también de mierda. El cuarto ya me gustó más.

¿Por qué Argentina?

Hay mucha afinidad y lo he descubierto con sorpresa al encontrarme en España con argentinos que me conocían y seguían mi trabajo. ¡Hay más afición que aquí! Por lo menos más honesta y menos condicionada por las figuras televisivas. Creo que el molde intelectual argentino encaja con el tipo de inquietudes que planteo y no es casualidad: ustedes siempre han sido de darle mucho al coco. Además, en Argentina el stand up está pegando fuerte y son muchos millones de personas y muy ruidosos como para ignorarlos.

¿Cuántos monólogos has grabado con Comedy Central?

Un montón. Tuve la fortuna de empezar haciendo stand up por accidente: entré sin mucho interés y a los pocos meses ya estaba en un plató. Era bastante malo, así que supongo que no había mucha competencia. Grabé tres monólogos siendo muy amateur y como no encontraba otro trabajo mejor aprendí sobre la marcha. Desde aquellos tres he grabado otros siete más de veinte minutos y cinco especiales de distinta duración, algunos mejores que otros.

“El molde intelectual argentino encaja con el tipo de inquietudes que planteo y no es casualidad: ustedes siempre han sido de darle mucho al coco”

Me hacen reír las chorradas, la tontería extrema –explícate mejor, anda- Vaaale. Por decirlo de otro modo, las construcciones mentales absurdas, imposibles… aportar nuevos puntos de vista. Nada de “¿se han fijado que?”; sino plantear directamente “esto es así, y si no os habéis fijado, os lo habéis perdido… venga, hacer un esfuerzo ¿veis?”.

Ahora por aquí está de moda criticar el “se han fijado que”, especialmente por cómicos que lo practican. El problema es que el “se han fijado”, al estar más trillado, es cada vez más difícil de hacer.

Igual que a todo el mundo, me hace reír lo que me provoca sorpresa. Lo que no llego a entender es al público que gusta de reírse del mismo tipo de humor SIEMPRE. Me atrae, y espero que no suene cursi ni pedante, lo poético en el humor. Aunque rara vez cojo un libro (y de poesía, ni te cuento), si creo que las imágenes poéticas se construyen de modo similar a los chistes. Ambos arañan el subconsciente. Esto me lo dijo un compañero argentino cuando curraba de camarero “tanto la poesía como el humor se basan en decir cosas sin decirlas”

¿Vas a hacer material de tus últimos shows?

En general hago una selección de lo que mejor recuerdo y lo que más me apetece hacer. Disfruto mucho el material de los últimos dos años, pero pienso engañarles con material mucho más antiguo también.

¿Por qué últimamente te vi haciendo rutinas en el piano?

Y en la guitarra. ¡Pero no rutinas, sino canciones! Me gusta tocar, siempre he tenido grupos con amigos y creo que en comedia puedes aprovechar y adaptar cualquier habilidad colateral, ya seas mago, trapecista, bombero o violador de menores, que siempre suma. Moldear el material hacia otro formato es divertido y el público agradece un cambio de registro durante el espectáculo.

10926832_10155171433010473_1562848664188712525_oEstabas trabajando en “En el Aire” con Andreu Buenafuente y Berto Romero. ¿Por qué decidiste irte de un lugar donde la mayoría de los cómicos quisieran estar?

Lo pasé muy bien y es una gozada tripular un barco de gente tan reconocida y prestigiosa como ellos pero, ostia puta, un guionista trabaja muchas horas, y yo lo compaginaba con mi faceta de cómico. ¡Y vivía en dos ciudades a la vez, con el desgaste y la ruina económica que implica! El límite lo pones tú. Además, ¿cómo podría venir a Argentina si viviera encadenado a una oficina?


Luis Álvaro se presenta en Argentina el miércoles 18 y jueves 19 de noviembre a las 22.30 hs en la sala Julio Cortázar (Paseo La Plaza), Avenida Corrientes 1660, CABA.

Las entradas se pueden adquirir por Plateanet: https://www.plateanet.com/Obras/luis-alvaro

También dará un workshop sobre humor el sábado 21 a las 18 hs en la sala Terrazas (Paseo La Plaza), Avenida Corrientes 1660, CABA. Está abierta la inscripción aquí: http://www.standuptime.com/workshop-luis-alvaro/

12.11.2015
 

Author: Stand Up Time!

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