Esto es lo que se pregunta Bruce Dessau, editor de Beyond The Joke, en una nota escrita para el periódico británico The Guardian, que reproducimos, traducida, a continuación:


¿Alguna vez te reíste del chiste de un comediante y luego te sentiste “sucio” cuando descubriste que en realidad no había escrito el chiste? ¿No? Yo tampoco. En un mundo ideal, los comediantes escriben todo su material pero, independientemente de quién escribió el chiste, nosotros nos reímos si es divertido. Pero como controversialmente remarcó Stewart Lee en una charla que dio recientemente a estudiantes del St Edmund Hall Oxford, algunos comediantes de elite, entre ellos Frankie Boyle, usan guionistas.

Esto no sorprenderá a los aficionados a la comedia: la sed insaciable de nuevos gags para la televisión ha llevado inevitablemente a algún uso de ayuda. Lee sugiere que los escritores deben ser acreditados más claramente, lo cual está bien, pero su comparación de que los cómicos que usan ayuda son como atletas que consumen drogas y tal vez deberían devolver sus premios está muy lejos de la realidad.

El fenómeno de la utilización de escritores de chistes tampoco es nuevo. Muchas personalidades del teatro compraron sus chistes e incluso compartieron ocurrencias. Alguno usaban unos chistes de suegras en el norte, y otro los usaba en el sur. Si estaban en la misma región central, se repartían los chistes. Bob Hope solía llamar a su séquito de escritores a mitad de la noche y decirles: “sorpréndanme”.

Lee está siendo nostálgico de la época que más le inspiró, de luto por la desaparición del autor, que floreció tras el boom de la comedia alternativa a principios de 1980. “Ya me siento como una reliquia. Las oportunidades lucrativas para llenar horas y horas de televisión con stand up en pequeños trozos del tamaño de un bocado han desplazado al escritor-autor-comediante”, dijo en su charla.

(N. del T. Si hablás inglés, es esta:)

Él protesta demasiado. Si él es una reliquia, no está solo. Hay un montón de otros “autores”, de Daniel Kitson a Josie Long a Tim Key a los originales de los 80 como Alexei Sayle, que es ahora está de regreso. El probablemente convoque a muchos de ellos para su propio programa de Comedy Central, The Alternative Comedy Experience. Sobre lo que está machacando Lee es sobre es la diferencia entre la comedia como arte y como entretenimiento, la diferencia entre Samuel Beckett y Andrew Lloyd Webber.

Hay un aire de puritanismo aquí. O un aire de “hombre viejo”, como Lee llama a sí mismo. No es como si hubiera una fábrica, un antiguo molino en el norte, tal vez, con mano de obra barata produciendo risas para espectáculos con panelistas. Sería maravilloso si cada uno escribiera su propio material, pero con la comedia siendo tal gran negocio, no va a suceder. Lo más importante es que los cómicos son divertidos. Y si el dinero tiene que cambiar de manos para que esto ocurra, no debería ser un problema.

21.6.2016
 

Author: Stand Up Time!

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