Los comediantes somos personas con inseguridades latentes. Antes de cada salida al escenario hay una voz muy clara que nos interrumpe el pensamiento: “no se van a reír”. A veces podemos revertirla y otras tantas, no. Creo que estas categorías, nos representan un poquito a todos. Yo tengo mucho de algunas y poquito de otras (mentira: hago esta aclaración para generar empatía). Bueno, no se enojen. Ahí van.

Los “Camionero Ilegal”: estos son los que no tienen registro. Son los típicos que hacen chistes de gallegos en un centro asturiano y se preguntan desconcertados: “la verdad, no entiendo por qué me fue mal”.

Los “Eyaculadores Precoces”: estos son los que salieron de la muestra hace un mes y ya se mandaron a hacer tarjetas para posibles “contrataciones”.

Los “Gracias Piero”: estos son los que después de cualquier función se mandan un posteo de Facebook eterno, agradeciendo a toda la gente que fue, a los que se quedaron afuera, a los que pasaron por la esquina, a los que estaban a dos cuadras, a los que estaban en otro show, a APTRA, a la Academia, a Néstor y a Cristina.

Los “Parrillero Pobre”: estos son los que venden humo. Fanáticos de los flyers que contengan las frases “los mejores comediantes” o “cierre de lujo”.

Los “Estoicos”: a estos les puede estar yendo como el orto, pero jamás se aceleran. Hacen sus 25 minutos sin una risa, con una dignidad envidiable.

Los “300”: estos son los que te pueden revertir una función que venía como el culo.

Los “Película de Darín”: este es al que le va bien siempre. Es infalible.

Los “One Hit Wonder”: estos son los que tienen un material que la rompió y hace diez años que están haciendo el mismo.

Los “Revista Pymes”: estos son los que siempre están buscando nuevos horizontes para currar: “cursos de stand up para amas de casa”, shows donde los comediantes le compran las entradas y además les invitan la pizza, etc.

Los “Zapatilla Nike”: tiene imitaciones por todos lados.

Los “Frankenstein”: son los que armaron un monólogo con pedazos de monólogos de otros

Los “Terapéuticos”: son los que hacen stand up como terapia y te cuentan sus problemas. Está todo bien; pero si le metés algún que otro chistecito en el medio, el psicólogo no se te ofende, eh.

Los “Domingo Cavallo”: estos son a los que les encanta aconsejar. En general, no se dan cuenta de que, tal vez, uno no esté interesado en recibir un consejo de ellos, pero igual te lo dicen.

Los Moisés: estos son los que tienen las tablas de la ley sobre lo que hay o no que hacer para ser buen comediante; de los temas con los que ya no se pueden hacer chistes, con los que se puede, con los que a veces se puede y a veces no… pueden cambiar de opinión de un posteo a otro en cuestión de horas.

Los “Yoda”: estos son comediantes llenos de sabiduría. Cada función que tenés con ellos te tiran centros que te ayudan a mejorar.

El “Tenista Cagón”: es el que no remata nunca.

El “Funes Mori”: es el que remata como el orto.

“El que no quiere salir de la Matrix”: ese es el que no quiere ver la realidad. No ve cuando le va mal. No ve cuando un chiste no le entra. Para el chabón en todas las funciones le fue bien.

El “Anoréxico Escénico”: este es el que cree que le fue mal cuando le fue bien o que le fue peor de lo que realmente le fue.

El “Salvavidas”: solo sirve si lo inflan.

Los “Emo”: estos son buenos, pero se autoboicotean arriba del escenario para que les vaya mal. Dicen el material rápido. Increpan a una persona que no se rió. Se le traban las palabras. Se quedan sin aire. Son los que cuando les va mal están pensando “le saco el cuchillo al de la mesa de adelante y me corto las venas ahora”.

 

 

 

11.7.2014
 

Author: Luciana Faistman

Comediante. Virginiana. Trabaja en oficina y tiene un cadete a cargo. Empezó a hacer stand up en el año 2008, de la mano de Fernando Sanjiao. Participó del primer stand up femenino de Bendita TV, formó parte de dos ediciones del Festival Ciudad Emergente y fue elegida por Mario Pergolini para el ciclo de stand up en el Teatro Vorterix. Tiene apellido de superhéroe.

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