Hoy leemos en el diario La Capital una interesante entrevista de Carolina Taffoni a Mc Phantom, comediante, actor y ventrílocuo, en la que habla del stand up, de su paso por España, de la televisión actual y muchas cosas más. La reproducimos para vos:


En los años 80 y principios de los 90, en programas emblemáticos como “Badía & compañía”, “Feliz domingo” y “La TV ataca”, Mc Phantom se hizo popular como ese curioso personaje que podía recrear una película sólo con su voz: sonidos de helicópteros, disparos, explosiones, alarmas y todos los clichés de los héroes del cine norteamericano de acción. Ese “humor surround sound”, como él lo llama, se transformó en su marca, y lo llevó a actuar en muchos países de Latinoamérica y en Estados Unidos. El dato menos conocido, sin embargo, es que Mc Phantom es rosarino, que vivía en Avenida Francia, a dos cuadras de la Facultad de Medicina, y que hizo sus primeros pinitos en Cucaño, el grupo artístico de inspiración surrealista que dio batalla en los oscuros tiempos de la dictadura. “Hace más de 20 años que no voy a Rosario. Tengo mucha incertidumbre con mi visita, no sé con qué me voy a encontrar allá”, dice el actor entre risas, en charla telefónica desde Buenos Aires. “Allá tengo seres queridos, está parte de mi familia, pero después hay amiguetes que hace siglos que no veo”, confesó.

César Miguel Bugni —ese es su nombre real— está radicado en España desde hace 14 años. En agosto pasado volvió a la Argentina para una serie de presentaciones en el Velma Café de Buenos Aires que fueron un éxito, y hoy llega a Rosario para mostrar su show de stand up, a las 21, en El Diablito Cabaret, Brown 3126. En diálogo con Escenario, Mc Phantom dijo que “la gente busca el humor inteligente” y que “a la televisión de hoy sólo le importa vender”. También recordó la época de Cucaño: “Sentías el riesgo todo el tiempo”, aseguró.

  —¿Por qué decidiste volver a actuar en Argentina?
—Ya llevaba mucho tiempo sin venir, unos 14 años. Tenía ganas de reencontrarme con el público, y de traer todo el bagaje nuevo que tengo de material. También vengo para que la gente no se olvide de mí (risas). Es una mezcla de todo, pero después de tanto tiempo me tocaba volver.

  —Vos te presentás con un stand up, un género que hace algunos años se puso de moda en el país. ¿Cómo definirías tu show?
—Mi show tiene la misma métrica y la misma estructura del stand up tradicional, pero yo tengo el valor añadido de la cinemática, los efectos de sonido, las onomatopeyas y la ventriloquía. Esos son recursos que me diferencian del resto de los monologuistas y standaperos. Ese es mi sello, mi firma.

  —¿Cuáles son tus referentes en el stand up, quiénes te hacen reír?
—Los americanos, obviamente. Ahora estoy empezando a descubrir a algunos británicos, porque tengo más contacto con Europa. En realidad fueron los británicos los que comenzaron con el stand up, y después los americanos industrializaron el formato, hasta tal punto que hoy en día son los megacapos. En Estados Unidos, un tipo como Chris Rock se planta con su espectáculo ante más de siete mil personas. Nosotros obviamente estamos muy lejos de eso. Además de Chris Rock me gustan algunos que ya no están, como Sam Kinison y Bill Hicks, dos comediantes muy antisistema, muy contestatarios, que rompían con los esquemas.

  —¿Cómo recordás hoy los tiempos de Cucaño?
—Como una época muy intensa. Yo estaba en plena adolescencia, en plena dictadura militar, había mucha represión, muchos miedos. Todo se hacía a escondidas, todo era clandestino. Esa es la imagen que yo tengo de esa época. Los pibes de hoy en día ni se lo imaginan. Para ellos es como una película en blanco y negro de la Segunda Guerra Mundial, de la resistencia francesa y los alemanes en la calle. Acá era igual: estaban los patrulleros y los camiones patrullando y te tenías que esconder cada vez que pasaba uno. A veces con los chicos estábamos fumando un faso y nos decían “ahí vienen, ahí vienen” y cada uno se iba por su lado. Todo lo que armábamos se hacía en ese ambiente, lo cual en un aspecto también era muy excitante, porque sentías el riesgo todo el tiempo.

  —En los 80 partiste a Buenos Aires. ¿El objetivo era hacerte famoso?
—No, yo me fui porque en esa época en Rosario no pasaba nada, era un pantano, no pasaba nada de verdad. Toda la movida estaba en Buenos Aires. Hoy en día eso ha cambiado, Rosario ahora es un lugar lleno de espectáculos, al igual que Córdoba. En Buenos Aires yo andaba con un montón de gente que pululaba en casonas de teatro, y siempre me cruzaba con otros rosarinos como Fito Páez y Adrián Abonizio, todos los artistas que después formaron parte de la escena porteña.

  —¿En qué programa de televisión te sentiste más cómodo? ¿En cuál aprendiste más?
—Aprendí mucho con Badía, porque era un programa en directo, con muchos números artísticos. También en “La TV ataca” y en “Fax”, porque ahí podía desarrollar ideas propias y tenía el desafío de llevarlas a cabo. Digamos que fui aprendiendo con los errores. El ambiente de “La TV Ataca” y de la Rock & Pop en general era muy caótico (risas), pero tal vez ahí fue donde más aprendí.

  —¿Ves televisión cuando venís al país? ¿Te gusta algún programa de humor?
—Estoy tratando de buscar, pero no veo que haya programas de humor, lo que es bastante triste. Lo que manda es la tele basura, parece que es lo único que garpa, como dicen acá. Está “Sin codificar”, sí, pero es un programa de divertimento, no es de humor como era “Del tomate”, por ejemplo. “Sin codificar” está bien, pero tiene el formato de lo que inventó Tinelli: una banda de amigos jodiendo y pasándola bien. Creo que los programas de humor se dejaron de lado por una cuestión de mercado: la tele se maneja exclusivamente con los ratings, los sponsors y los patrocinadores. Ellos buscan la forma más barata de mantener un formato y ya está. Un grupo de tipos jodiendo no necesita guionista ni nada, es solamente juntarse y se terminó. Un programa de sketches, en cambio, necesita de preproducción, de ensayos y libretos. A la televisión de hoy en día sólo le importa vender.

  —Desde que vos te hiciste conocido para un público masivo en los 80 ya pasaron 30 años. ¿Cambiaron mucho los códigos del humor en este último tiempo?
—El concepto de humor es siempre el mismo, lo que cambió es la cultura del humor. Todo el auge del stand up comedy acá en Argentina es parte de ese cambio, y me parece genial. El stand up es el desarrollo de una necesidad que tiene la sociedad de tener un humor inteligente. La gente busca el humor inteligente, y como no está en la tele lo buscan en otro lado. El humor migró de la tele a los espectáculos en vivo. A mí me sorprendió mucho la movida standapera que hay en Buenos Aires, como está a full en la calle Corrientes, con respecto a lo que era 15 años atrás, cuando yo estaba acá.

  —¿Cómo es tu trabajo en España?
—Allá el stand up comedy se llama monólogo, y está muy en auge también. Hay un circuito de comedia a nivel nacional, y yo actúo en ese circuito. En los últimos cinco años, con lo de la famosa crisis económica, se han cerrado muchas salas, pero el circuito sigue siendo importante. Yo trabajo bastante en Madrid, pero la mayor parte del tiempo estoy viajando a Tarragona, a Cataluña, a Andalucía, a Murcia, a Galicia… Allá las rutas son fantásticas, son todas autopistas, y en tres horas yo puedo estar en Valencia en coche. Es muy cómodo viajar allá.

  —¿Te gustaría volver a vivir en Argentina?
—Sí, me encantaría, acá o en Uruguay, porque ahí tengo algunos amiguetes. Pero por ahora el trabajo me mantiene en España. Además yo ya tengo 52 años, y por más que mi hija es grande, tiene 20 años, me siento arraigado en España. Igual no descarto nada. Hace rato que aprendí eso de “nunca digas nunca jamás”. Y está demás decir que extraño mi país. Cuando camino por las calles de Buenos Aires, y me encuentro con la gente charlando en las veredas con ese tonito tan familiar, tratando de arreglar el país o el mundo, yo ya me siento contento. Es algo muy simple, pero eso sólo me hace bien.

6.12.2013
 

Author: Stand Up Time!

Stand Up Time! es un magazine online sobre stand-up comedy, en español. ¡Este que estás leyendo! Además, producimos shows en teatros, y stand up para eventos.

Stand Up Delivery