Leemos en Página 12 una interesante entrevista de Emanuel Respighi a Malena Guinzburg y Natalia Carulias, acerca de su show (#Canchero), de ser mujer y comediante y del stand up en general. Algunos pedacitos:

 “No hago humor femenino, ni sé qué es”, arranca Carulias. “Siempre va a estar la visión femenina porque es lo que soy, pero hago humor. A mí no me divierte la mina que habla de cosas de mujeres, como la depilación. Básicamente porque no tiene que ver conmigo. Yo no siento esa mirada, no me condiciona, aunque he escuchado a mucha gente comentando que las minas no los hacían reír, que las mujeres no son graciosas. Eso existe, esa mirada está presente, pero me parece medio pelotuda: hay muchos hombres que tampoco son graciosos. Ser buen o mal comediante no es una cuestión de género”, subraya.

(…)

–¿O sea que no conciben monólogos de stand up sin ser autobiográficos?

M. G.: –A veces el monólogo surge de una observación no personal, no intrínseca, como pueden ser de publicidades. Uno siempre le pone el toque personal, que es lo que vuelve genuino y auténtico al stand up. Esa es la diferencia entre el monólogo y el stand up. El stand up requiere que el que sube al escenario ponga mucho de sí mismo, no sólo el cuerpo sino también sus ideas, sus miedos. Por eso creo que se nota cuando alguien está diciendo algo escrito por otro.

N. C.: –El stand up exige hablar sobre las locuras de uno, sea en forma exagerada o no, o al menos hablar acerca de cómo uno observa algo. En el stand up no hay personaje: es uno dando su punto de vista. Es contar lo que a uno le pasa, una observación de uno mismo o del mundo. Por eso resulta impostado o forzado cuando el texto está escrito por otro.

M. G.: –El stand up es tan personal que el cómo se dice es más importante que el qué. Puede ser un texto plagado de buenos chistes, pero si los remates o la temática no tienen vínculo con el que los dice, pierden efecto. Por eso es muy difícil cuando en radio nos dicen que hagamos el monólogo. No es lo mismo hacer reír en radio que arriba de un escenario. El stand up requiere oralidad, pero también de lo gestual. En el escenario uno le pone sus gestos, su cuerpo, el ambiente que se genera con el público. Uno no escribe igual para la radio y para el teatro. El humor no es transversal: cada medio requiere de un lenguaje y una forma particular.

La nota completa, aquí: “Ser buen o mal comediante no es una cuestión de género”

17.10.2011
 

Author: Stand Up Time!

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