El título, amigos, es engañoso. El día 0 es un resumen de los primeros 2 días y medio que estuve en San José. El Festival todavía no empezó, pero no quería dejar de hacer un resúmen de cosas de color que me fueron sucediendo (como si las otras fueran en blanco y negro).

El vuelo en avión desde Buenos Aires, lleva cerca de 11 horas, incluida la escala en Lima. Llevo auriculares y el celular cargado a tope de música, para aislarme del mundo en caso de ser necesario, y poder pensar idioteces. Una de ellas es que el avión es el medio de transporte con menor porcentaje de mortalidad en el mundo, pero uno a los que más teme la gente en general. Y me pregunto si habrá pasado eso con el automóvil: que la gente le tema al comienzo, ante lo desconocido de subirse a algo con ruedas que no sea tirado por un caballo. Presupongo que nos vamos a acostumbrar cuando exista una propuesta superadora, la teletransportación, por caso. La azafata le pregunta si pollo o pasta a la señorita del asiento de al lado. “Pollo”. Luego me mira a mí. “Me queda solo pasta”. Lección aprendida, nunca ir muy atrás en el avión.

En Lima cumplí uno de mis sueños de poco vuelo: ir por una cinta transportadora en un aeropuerto.

https://www.youtube.com/watch?v=05JUeHUKSHI

Llego a San José. Ni bien salgo del aeropuerto, una horda de “vendedores” de taxis (no sé llamarlos de otra forma) se me abalanzan ofreciéndome que tome, no el de ellos, sino el de la compañía que representan. Algo como lo que se puede experimentar un sábado a la noche en la entrada del Paseo La Plaza en Buenos Aires. Salvaje pero amablemente. Todo aquí es amablemente, los ticos son posiblemente las personas más amables en la faz de la tierra. Nota: lo de ticos viene porque todo lo hablan en diminutivo.

Llueve fuera del aeropuerto. Llueve mucho. Pero aquí no llueve con violencia, sino que la lluvia parece como si se desplomara desde el cielo. Como si la lluvia estuviera harta llover todo el tiempo. Que al fin y al cabo es su trabajo y para eso le pagamos. Me dicen aquí que el clima son 8 meses de lluvia. Pasando por el centro está la Fuente de la Hispanidad, un monumento en el que el agua no brota del piso como en muchas fuentes, sino que se eleva por una columna central y sale desde arriba. Como si lloviera. Como un monumento a la lluvia.

Costa Rica tiene algunas cosas muy simpáticas. Tienen un billete (el de mil colones, algo así como 15 pesos) con una parte transparente en forma de un retrato. Como para que puedas ir viendo que luego de eso, no queda más nada en tu magra billetera.

Ah, por cierto: las calles no tienen nombre. Ni número. El segundo día quise ir a un lugar y la dirección era, literalmente: “De la Pops de Curridabat, 300 metros al sur y 75 metros al este”. Para orientarse, uno tiene que conocer el lugar, tener una brújula, o ser Marco Polo. Algo así como una búsqueda del tesoro urbana. Eso sí: la “Pops” es una heladería, enorme y muy visible.

La Zombie Parade de San José

La Zombie Parade de San José

El sábado fuimos a la zombie parade. Algo similar a la zombie walk que se realiza en otros lugares. La lluvia no impidió que hubiera más de 1500 ticos vestidos de zombies y cazadores, caminando (o corriendo al grito de “avalancha”) por las calles céntricas.

https://www.youtube.com/watch?v=Rvqvgi1NLnw

– ¿Y el stand up, Pablo?
– Ah, sí, esa cosa del stand up, sí.

El sábado hice unos 5 minutos como invitado en un show de dos comediantes locales: Marvin y Rodrigo Villalobos (¡por cierto, gracias!). Y el domingo, los 20 minutos que posiblemente haré en el Festival, en una función a las 14 horas en el gimnasio de una escuela en un pueblo de montaña llamado Acosta. Muchas primeras veces juntas: debuté en hacer ese tiempo en Costa Rica, en hacer un show a las 14 un domingo, en hacer un show en el gimnasio de una escuela y en hacerlo en un pueblo de montaña. Una experiencia genial. Que me sirvió para darme cuenta que en algunas cosas somos MUY diferentes y en otras, prácticamente iguales. Y que el trabajo de adaptar materiales para otras culturas no es tan fácil y sí es más necesario de lo que parece. Y que uno encuentra colegas con mucha paciencia en el camino, que aceptan que los ametralle a preguntas (gracias Billy Porras, Pablo Pérez, Maikol Fernández, Rodrigo Villalobos y Josema por la paciencia).

Esto sigue hoy a las 20, con la primera fecha del festival en el Cine Magaly, un cine precioso, tradicional, grande, en el que cuando lo conocí estaban dando Relatos Salvajes. Espero sea una señal del destino (?).

 

 

 

 

3.11.2014
 

Author: Pablo Molinari

Pablo Molinari es comediante, locutor, actor y docente del género. Hace stand up en "Snorkel Stand Up" y "The Molinari Faistman Project". Conduce las mañanas de Coca-Cola FM y "Experimentos para hacer en casa" por Encuentro.

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