Toqué la guitarra en los colectivos durante más de 10 años.

Empecé en el 2002, había bajado 35 kilos con la dieta de De La Rúa y Duhalde y se me dió por agregarle algo de ejercicio.

[quote_box_right]Vivía con mi vieja y ni ella ni yo teníamos laburo, no había laburo, se había puesto de moda el hambre.[/quote_box_right]

Vivía con mi vieja y ni ella ni yo teníamos laburo, no había laburo, se había puesto de moda el hambre.

La primera vez que subí a un colectivo a tocar lo hice con otro flaco qué según él ya se había subido varias veces, el pibe tocaba bien, cantaba bastante bien también, el único problema es que lo hacía con un pequeño delay. Él no se daba cuenta, para él todo estaba en perfecta sincronía, una semana después se internó en un neuropsiquiátrico y no supe más nada.

La experiencia fue increíble, yo no sabía tocar, cantaba como el culo, al otro le fallaba el mate y la gente nos la remó. Improvisé 2 chistes mientras pasaba la gorra, el primero hizo tanta agua que se me congeló el alma y el segundo sacó bocha de risas, no me acuerdo qué dije, lo único que me acuerdo es que nos habían puesto $3,75 en la gorra.

¡¡¡$3,75!!! ¡¡¡3 panchos y una latita de Coca!!! ¡¡¡Solo 2 canciones desde Cabildo y Juramento hasta Federico Lacroze, tocadas como orto, pero teníamos cena asegurada, increíble!!!

Mi compañero estaba extasiado, cuando subimos al segundo colectivo me dí cuenta por qué… $0,75 hicimos.

Había sido suerte de principiante, hicimos otros 3 colectivos, $1,40… $2,20… y nada.

El laburo no rendía en pareja, menos si mientras esperás el bondi tu compañero se la pasa explicándote como los Iluminati mandan mensajes a través de la revista Gente.

Empecé a subirme solo, la primera vez fue para no caminar 30 cuadras, no tenía para el boleto, estaba justo con la guitarra encima y después de esperar 2 horas y media (literalmente)  en la parada me animé a levantar el brazo y preguntar. El chofer me cagó a pedos “No podés pararme y preguntarme para tocar” me dijo, no lo hice nunca más.

Era sábado, los colectivos venían cada 40 minutos, esperé el de atrás rogando que alguien más lo espere, o que de última lo agarre el semáforo y me de alguna chance de preguntar. Nadie vino a esperarlo, apareció el bondi y justo alguien se bajó en esa parada, le pregunté y me dejó tocar.

Me presenté, nadie me dió bola, toqué 2 canciones, nadie aplaudió, nadie me miró, fui invisible durante todo el viaje, no sabía si pasar la gorra, la pasé igual, junté $0,80… ¡¡¡Felicidad!!!

Había vuelto a mi casa, en colectivo, no solo no había pagado el pasaje sino que aparte tenía $0,80, todo estaba resuelto, no me iba a morir de hambre, a lo sumo tendría que hacer 800 colectivos por día.

Empecé a subir más seguido, empecé a llevarme la viola a todos lados, por las dudas, hacía entre $1 y $2 por colectivo, tocaba 2 canciones de Spinetta, a veces 2 o 3 personas aplaudían, pero la mayoría del tiempo hacían de cuenta que yo no estaba ahí.

Bajaba con ganas de llorar, me ponía mal cuando le pasaba la gorra a un público que no disfrutó nada de lo que hacía, sentía que estaba mendigando, que la gente me daba monedas de lástima y otros pensamientos típicos de clase media tilinga.

Me costaba mucho animarme a preguntar si me dejaban tocar a los colectiveros, muchas veces dejaba pasar varios tratando de juntar algo de caradurez. Es que es muy loco subir a un colectivo con una guitarra, apenas decís “Hola” todos a la vez miran la ventanilla, todos.

A los pocos días conocí a Mate Cocido, otro pibe que toca en los bondis, muy conocido en la calle, otros lo conocen como Jeremías, o Javier, o vaya uno a saber cuántos otros nombres tiene, es flaco, alto, desgarbado, con bigote, cara de culo y una actitud muy Charly García. Tocaba de Cabildo y Monroe a Triunvirato y Olazabal, ida y vuelta… lo primero que hizo fue aplicarme la mafia… “Somos muchos acá”, me dijo, pero al ver que seguía yendo cada día a la misma parada se dió por vencido y pegamos buena onda. Me dijo algo que me sirvió muchísimo “La diferencia de una gorra de mierda como las que hacés vos y una gorra copada de $10 como las que hago no está en si cantás bien o mal, si cantás bien mejor, la clave está en que la gente “cranee” que “flashee” que se quede pensando” (En esa época él hacía gorras de $5 promedio)

Me subí al primer bondi y empecé a tratar de llamarles la atención, de hacer que se rían, y lo logré, empezaron a reír, de a 2 o 3 personas, seguí improvisando, ya se reían como 10, era un colectivo de 15 personas, me bajé con $5,40 y ese día empecé a vivir del humor, como el culo pero vivir al fin.

8.4.2014
 

Author: Ricardo Bisignano

Comediante, Actor, músico ambulante y guionista, hace stand up full time desde el 2012, participó de Ciudad Emergente, fue invitado en Bendita TV, Informadísimos, Best Stand Up y Distintos Stand Up.

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