Leemos una bonita — aunque algo oscura — nota a de Andrew Ouellette en LaughSpin acerca del stand up.

El stand up es hermoso. Romperla en un club es como orquestar una sinfonía o pintar un cuadro hermoso. A veces es también como un tipo contando chistes sobre su pito a extraños por dinero. Por ahora, me gustaría reflexionar sobre qué es el stand-up y porqué lo hago.

En su forma más despojada, el stand up es el arte de la distracción. Imagina dos hombres en un ring de boxeo, saltando y entrando en calor. Los combatientes chocan guantes y suena la campana. Ambos cargan sobre el otro y comienzan una rabiosa lucha de bofetadas, como si fueran pequeñas niñas. Es todo cuestión de que sea algo inesperado. Es simular un gancho de izquierda y, entonces, en lugar de golpear a tu rival con un gancho de derecha, lo besas en los labios. Lo mismo pasa en la comedia: esa es la mecánica excesivamente simplificada del humor. Si las personas no lo ven venir, se reirán, por shock o por incomodidad.

Más aún, el stand up puede ser una catarsis. El público se ríe cuando se identifica con una emoción. Cuando un tipo se interpone en el tráfico, o deja su carrito del supermercado en el medio, o alguna otra cosa mundana, puedo escribir un chiste al respecto en lugar de ir y decirle al tipo que es un idiota. Con suerte el público se identificará con mi enojo y se reirá en una experiencia compartida. La comedia está destinada a aliviar el estrés de la audiencia y del artista por igual.

Pero el stand up es mucho más grande que sólo exponer tu frustración por minucias o escandalizar a una multitud. La buena comedia transmite una visión del mundo o una filosofía. Deconstruye ideologías y se alimenta de la hipocresía. Por lo general culmina en ataques salvajes o contundentes contra el status quo. La buena comedia es honesta.

Sin embargo, hacerlo no es para todos. Así que, ¿qué hace que alguien quiera hacer una carrera en el stand up?

Creo que la compulsión de hacerlo se debe a un trauma. Imaginate al stand up como una tetera llena de agua. El agua es el abuso infantil, la negligencia, la violencia u otros traumas. La hornalla es la presión de la vida. Cuando hierve el agua, hace que la tetera silbe. Ese silbido llama la atención de alguien para hacerle saber que el agua ya ha llegado a su punto de ebullición. El agua luego se convierte en té para que la gente disfrute, los hace sentir mejor. La tetera se enfría hasta que alguien vierte agua en ella al día siguiente y se enciende el fuego nuevamente.

La comedia moderna no se trata de contar chistes sino de desarrollar una relación con el público. Es pararse bajo las luces, ir a la garganta y sacar el alma, exponiendo sus defectos. Mostrar sin temor tu vulnerabilidad.

Hacer stand up no es para todos.

Es una energía que llevas dentro. Yo siempre fui el payaso de la clase, sobre todo para mi perjuicio. Risa tras risa luego recibía castigo tras castigo. Casi todos mis reportes dirían: “Es una distracción para los demás.” Cuando tenía seis años, recuerdo, estaba agazapado detrás de un pupitre en la clase, repitiendo una frase que escuché en un programa de comedia. “¿Qué diablos te pasa?” Hizo reír muy fuerte a los otros niños. El “diablo” era una palabra “mala” y que no debíamos decir. Los otros niños me animaron a repetirla una y otra vez, con una entrega cada vez más agresiva y exagerada. “Dilo de nuevo, hazlo de nuevo”. Accedí y se rieron aún más fuerte. La maestra finalmente escuchó nuestra juerga y me llevó, claro, al infierno.

A pesar de que los otros niños no tuvieron ningún problema, conseguir que se rían valió la pena mi castigo. Me dio un sentido de orgullo, me gané la risa porque tomé un riesgo que ellos no. Con el tiempo he aprendido que cuanto mayor es el riesgo, mayor es el premio y más satisfactorio salirse con la tuya, si logras salirte con la tuya.

Para terminar, quizás es mejor no preocuparse de los porqués y los qués de la comedia. La vida no es algo para tomarse demasiado en serio, porque en el final de todas formas mueres: cáncer, sífilis, o comido vivo por roedores mientras duermes. Así que a reír un poco y relajarse, que en cualquier momento uno está dos metros bajo tierra.

El original lo podés leer acá: http://www.laughspin.com/2013/04/24/an-open-love-letter-to-comedy

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10.5.2013
 

Author: Stand Up Time!

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Comentarios

  1. Cocosarli dice:

    Excelente nota!

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