por John Roy

Una gran preocupación de los comediantes es “encontrar su voz”.

Este es un concepto bastante nebuloso que básicamente se reduce a que el comediante encuentre la forma de comunicarse que sea más fiel a sí mismo.

Pero no suena mucho más específico, ¿verdad? ¿Qué tal “cuando el material es gracioso en la forma en que el comediante quiere que sea gracioso”? ¿Tampoco? ¿Adivinen qué? Expresa el concepto de la forma que quieras, nunca resulta más claro. Cada definición necesita otra explicación. Es una serpiente resbaladiza.

Como he dicho antes, no creo que haya un momento luego de un set en el que un Patton Oswalt de túnica te de un micrófono que brilla y seas un Jedi del stand up para siempre.

Como todo en la comedia, creo que es un proceso de pequeñas decisiones que conducen a diminutas mejoras constantes en las que trabajas todos los días. Y la manera de trabajar en la búsqueda de tu voz es ir a través de su material como un chimpancé asea la piel de su pareja y se asegura que no hay bichos en ella.

Y por insectos quiero decir chistes que no encajan en el tipo de comedia que querés estar haciendo. Que no son el tipo de chistes que hacen que tus héroes de la comedia sean tus héroes. Sacar esa mierda de ahí es el primer paso para “encontrar tu propia voz”.

Por lo general, esos chistes son muy buenos, también. Es por eso que silbas disimuladamente cuando tirás uno de esos chistes en tu acto. Es muy bueno. Es un chiste que hace que los borrachos se rían demasiado consistentemente como para deshacerse de él, a pesar de que te corroe que en el fondo de tu mente, sabes que si hicieras ese chiste frente a Marc Maron, el diría “¿en serio?”. Tienes que deshacerte de esos chistes para poder hacer lo que quieras sobre el escenario.

Así que aquí hay un ejemplo práctico: estaba armando material acerca de beber. Yo quería tocar el tema de que mis padres bebían mucho cuando crecí.

Escribí un montón de chistes sobre el tema, pero no había manera limpia para entrar en el bit. Era difícil conseguir que el público se sumara a mi línea de pensamiento, al concepto. Una noche, agregué esta línea: “Soy mitad francés y mitad irlandés. Me rindo a la bebida”. Obtuve una gran carcajada. (Estaba en un sótano en Cedar Rapids). Las otras partes del material, que no había funcionado antes, también funcionaron.

Hice todo tipo de racionalización de por qué estaba bien mantener ese chiste allí. De todos modos, fue sólo un aperitivo, una risa fácil para llegar a un bit que sentí era sustancial. ¿A quién le importa si se trata de una construcción obvia y trillada? Es sólo un chiste. Además, todo es verdad, ¿no es así?

Lo hice una vez más y nunca lo volví a decir. De hecho, me da vergüenza haberlo dicho una vez. Tendría que encontrar otra manera en la que introducir el bit de beber, pero yo no iba a comprometer los estándares de mi contenido con una premisa típica de un libro de cómo hacer comedia (soy medio esto y medio lo otro).

Y así es como encontrás tu voz, todos los días. Encontrá lo que se siente mal en tus intestinos, y seguro que dejas de hacerlo. Y asegúrate de que lo haces todos los días, no importa cuán doloroso sea, porque ninguna risa vale sacrificar la visión que te va a hacer diferente de todos los demás.

26.4.2016
 

Author: Stand Up Time!

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