Te acercamos 17 historias, anécdotas y situaciones de la difícil tarea de ser comediante, seleccionadas por la revista Reader’s Digest, y traducidas al español por Pablo Molinari. Hoy, la tercera y última parte. Podés leer la primera parte aquí: http://www.standuptime.com/17-divertidas-historias-sobre-ser-comediante-parte-1/ y la segunda parte aquí: http://www.standuptime.com/17-divertidas-historias-sobre-ser-comediante-parte-2/

 

Whitney CummingsJuana de Arco, por Whitney Cummings

La forma en que los comediantes se muestran cariño y admiración, es insultándose en el Comedy Central Roast.

Pero la clave de hacer un roast y que funcione es que el invitado lo disfrute, sino parecerá algo malvado. Eso fue lo que pasó cuando hicimos el roast de Joan Rivers.

Greg Giraldo comenzó y le dijo de todo, pero no tuvo reacción alguna de ella. El siguiente comediante, lo mismo. Todos se reían menos Joan. Los comediantes se empezaban a poner nerviosos. Nos susurrábamos: “La estamos hiriendo. Mírala. ¡No sonríe!” Yo estaba en pánico. Ahí esta ella, mi heroína, y estaba convencida de que nunca más volvería a hablarme.

Pero Joan Rivers — la víctima de todos estos chistes desagradables — salvó el día. Sintiendo la incomodidad de los cómicos, a mitad del show se paró y nos aseguró: “Me estoy divirtiendo. ¡Esto es divertido!” Resulta que ella era una víctima de su botox. Tuvo que subtitular su propia cara para que la gente supiera que lo estaba disfrutando.

 

Andrew DalyMi loca fiesta, por Andrew Daly

Como la mayoría de la gente, entré al negocio del entretenimiento por las fiestas. Así que cuando me sumé al elenco de MADtv en el 2000, puse un letrero en la oficina del show: “Fiesta en mi casa! Traigan a quienes quieran!”. Luego se demostraría que estaba pobremente explicado.

Mi primer invitada fue una extraña de unos 60 años. Llegó a las 8:30 en punto y se presentó como June. Dijo: “Soy amiga de Jackie”.

“Jackie…”

“Trabaja contigo en MAD.”

Hice de cuenta que sabía quién era Jackie, y le convidé una Sprite. Luego llegaron dos de mis amigos. Hablamos con June hasta que llegaron dos extraños más. “Somos amigos de Jackie”, dijeron.

Luego, algunos amigos llegaron, y atravesaron la puerta seguidos por un hombre bajito, gordo y con un pelo rizado que lo hacía ver algo estúpido. Su nombre era Howard, y entonces, como en una película de terror, agregó “Soy amigo de Jackie”. Allí me preocupé. ¿Quién era Jackie y a cuántas personas había invitado?

Hacía bien en estar preocupado, porque para las 10 pm, el aire se cortaba por la ineptitud social. Había 25 de mis amigos, 50 amigos de Jackie, y ninguna Jackie. Y los amigos de Jackie parecían sacados de un pésimo casting de una mala producción de Hollywood. Eventualmente, me enteré de que Jackie y sus amigos iban a algo llamado Flashforward Institute, donde tenían clases de confianza y socialización. Su tarea para el hogar: ir a una fiesta. Aparentemente Jackie, que trabajaba como administrativa en MADtv, había pasado mi invitación — a los 100 del curso.

Cerca de las 11, una mujer apareció con una gran sonrisa frente a mí y gritó “Hola, soy Jackie! Soy la que invitó a cien personas a tu fiesta!”. Y luego me dio una mesa de madera y dijo, “Todos traen algo con ellos a una fiesta, pero nadie trae algo para poner esas cosas!”

Jackie era una de esas personas que los psicólogos llaman “loca”.

Al terminar la noche, le dí a Jackie y cada uno de sus amigos una evaluación de su clase: todos reprobaron en socialización, excepto June, quien obtuvo crédito por ser puntual.

 

Wanda SykesUna sala difícil, por Wanda Sykes

Estaba trabajando en un club en Newark, y a alguien se le cayó su arma al piso. Inmediatamente todos empezaron a chequear sus abrigos para asegurarse de que no fuera su arma.

 

Jim MendrinosEl día que los gané, por Jim Mendrinos

Luego del 9/11, actué para algunos trabajadores de rescate. El público estaba justificadamente alterado, y yo estaba igual de nervioso. ¿Qué podía decir en esas circunstancias? ¿Cómo hablar de las cosas que me molestaban a mí?

Comencé agradeciéndoles por haber trabajado tan duro. Y luego dije “En ese terrible día, los trabajadores de Nueva York se hicieron dos preguntas: ¿Están todos a salvo? y ¿Mañana me darán el día libre?”

Ellos se rieron muy fuerte, y tuvimos un gran show.

 

Andrea HenryAprendiendo a ser pro, por Andrea Henry

Estaba en el backstage de un reality de talentos en TV viendo otro comediante ser entrevistado en cámara. Este, decía, era su último intento en la comedia. Tenía una mujer, un hijo, y otro en camino, así que o bien triunfaba en el concurso, o se retiraba y buscaba un trabajo real. Mientras hablaba, se atragantó, y ví una pequeña lágrima en la esquina de su ojo. Cuando terminó, el productor dijo “Genial! Ahora grabémoslo desde otro ángulo”. Luego de que reajustaron la cámara y las luces, volvió a decir todo nuevamente, a la perfección, incluyendo la misma pequeña lágrima.

Podés leer un par de bonus (o no saben contar muy bien [?]) en: http://www.rd.com/funny-stuff/17-funny-stories-about-becoming-a-comedian/

8.5.2013
 

Author: Stand Up Time!

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