Te acercamos 17 historias, anécdotas y situaciones de la difícil tarea de ser comediante, seleccionadas por la revista Reader’s Digest, y traducidas al español por Pablo Molinari. Vamos con la primera parte.

Zach Galifianakis

Mi primer chiste, por Zack Galifianakis

[El chiste lo dije hace 16 años en un club en Times Square, y era algo así]: Estaba con una chica el otro día, fuimos a su casa, y ella dijo, “Ey, si querés te podés tirar en mi futón”. La miré y le dije: “No duermo en nada que rime con crouton”.

Creo que escuché una tos y un tenedor cayéndose. Silencio. Pero luego de esa noche, recuerdo haber pensado — no es para ser dramático, pero lo recuerdo — “Este es el camino que voy a seguir”.

 

Heather McDonaldEl club equivocado, por Heather McDonald

Era bastante nueva cuando un tipo me ofreció actuar en su club en Santa Mónica. Cuando fui a la dirección y ví siluetas iluminadas de mujeres en el techo, me entusiasmé. ¡En este sitio sí que apoyan a las comediantes mujeres!, me dije. Me acerqué a la puerta y le dije a la persona de la entrada que estaba allí para actuar.

“¿Estás para la noche amateur?”, me preguntó.

Aunque había estado haciendo stand up por casi un año, traté de no parecer ofendida. Llamó a una mesera, quien me llevó a una habitación verde, donde conocí a las otras comediantes. Mi primer pensamiento fue: ¡son todas muy atractivas! Me pregunto si harán chistes sobre ser solteras y salir a citas como yo. Mi segundo pensamiento: ¿porqué están todas en corpiño y bombacha?

De pronto, tuve una revelación: ¡estaba en el lugar equivocado! ¡Piensan que soy un stripper!

Por supuesto, me sentí halagada. ¿Quién no? Y cuando supe que la paga eran $100, consideré participar. Pero recordé las panties de tiro alto que llevaba, y decidí quedarme con la comedia.

 

Jerry Seinfeld¡Este es el trabajo para mí!, por Jerry Seinfeld

[Cuando Jerry tenía 8 años, contó un chiste que hizo que su amigo escupiera la leche y las galletitas] Ví la leche venirse hacia mí y dije: “Quiero hacer esto profesinoalmente”.

 

 

Joy2Novela, por Joy Behar

Al comienzo de mi carrera, quería hacer comerciales, así que me encontré con un agente. Me miró y dijo: “Eres un buen tipo para Ragu y para el Driver’s Training Institute, pero no podrás hacer una publicidad de Procter and Gamble”. Entonces, reconsideró: “Bah, podrías hacerla, pero la rubia tendría el piso limpio, y vos el sucio”, lo cual es irónico porque podrías comer en el piso de mi madre. De hecho muchas veces lo hacíamos, ya que nunca se decidía por un juego de comedor.

 

Brian KileyEn la cima del estrellato, por Brian Kiley

Hace varios años, tuve la oportunidad de abrir para Jerry Seinfeld en Worcester, Massachusetts. Había 4000 personas por show, y eran geniales. Al día siguiente, mi mujer y yo volvimos a Nueva York. Nos esperaba un mensaje en el contestador: “Brian, te llamamos de ABC TV…”

Empecé a temblar. Y este fue el gran quiebre: “Tu VCR está lista”.

Entonces recordamos: ABC TV era el nombre del lugar donde dejamos nuestra videocasettera para que la arreglen.

 

Tom PapaOn Cruise Control (juego de palabras con “crucero”), por Tom Papa

Era mi primera vez en el Late Show con David Letterman, y estaba haciendo todo lo que podía para controlar mis nervios. Al fin y al cabo, el público iba a estar excitado. After all, the crowd would be excited. Estaba programado Tom Cruise.

El problema fue que esa noche Tom Cruise estaba excitado. Realmente excitado! Intercambiaba chistes con Dave y corría-a-través-del-público excitadísimo. Yo estaba tratando de estar calmado antes de salir, cuando Cruise sale del estudio y corre directo hacia mí. Transpiraba y respiraba fuerte como si hubiera ganado un premio de boxeo. Tomó mi mano, me miró a los ojos y me pasó toda su adrenalina.

“Whoo!” gritó.

“Whoo?” traté de decir. Miré hacia abajo y ví una gota del sudor de Cruise en mi saco nuevo.

Me tomó la mano más fuerte y gritó: “Matalos!” Cruise me golpeó el hombro y en dos saltos subió los ocho escalones hacia su camarín.

Ahora yo estaba por actuar frente a un público de personas que aparentemente habían llenado a Tom Cruise con combustible para cohetes, y estaba enloquecido! Para empeorar las cosas, David Letterman — de quien me había olvidado completamente — estaba por presentarme. A mí. Cubierto en sudor de Tom Cruise!

Pese a que mi cerebro gritaba por otra cosa, mi cuerpo salió e hizo el set sin mí. No recuerdo mucho de él. Lo bueno de ser comediante es que no tenés necesariamente que estar ahí, siempre que los chistes aparezcan, lo cual, afortunadamente, sucedió esa noche.

La semana próxima seguimos con la segunda parte. Si sos ansioso y sabés inglés, podés leer la nota entera en http://www.rd.com/funny-stuff/17-funny-stories-about-becoming-a-comedian/

22.4.2013
 

Author: Stand Up Time!

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